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Club de moteros en Bulgaria anfitriones de Rubén Surià y su novia

Viaje de Rub√≠ a Katmand√ļ. Capitol 6

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Relato de Rubén Surià

Macedonia y Bulgaria

 

De nuevo una nueva frontera otra fina línea que separa tierras que a día de hoy nos sigue sorprendiendo como cambia la gente de un lugar a otro aun siendo vecinos… Macedonia, ese país que para nosotros tiene nombre de postre, nos recibe con sus verdes campos y su magnífico lago Ohrid que hace frontera con Albania a la que miramos ya desde el retrovisor.

Fant√°stico lago de Ohrid

Despu√©s de recorrer las carreteras que nos llevan hasta Ohrid, y entrar en esta peque√Īa ciudad con su imponente lago, y que nos recuerda m√°s a una ciudad mediterr√°nea con su playa, que no a una ciudad de interior con un lago. Las monta√Īas nevadas al fondo nos pronostican un camino interesante, decidimos parar un par de d√≠as para relajarnos, pasear y comer bien!

Vista de las calles de Ohrid

Amanece en Orhid y nuestro primer d√≠a, nos regala un sol radiante que nos deja disfrutar de un paseo alrededor del lago y nos permite recorrer las callejuelas del casco antiguo. Sin duda invita a tomarte un caf√© con vistas al lago y disfrutar de la tranquilidad que nos ofrece. Uno de los lugares que no pod√≠amos dejar de visitar es la iglesia de San Juan Kaneo, que se encuentra en lo alto de un pe√Ī√≥n a las afueras de la ciudad que nos ofrece unas vistas incre√≠bles del lago.

la iglesia de San Juan Kaneo en Ohrid

Circular por Macedonia es agradable, la gente conduce igual que en Espa√Īa y eso nos permite disfrutar de la conducci√≥n. Avanzamos por las carreteras serpenteantes que nos llevan hasta Skopje, la capital del pa√≠s. Una ciudad repleta de estatuas de todo tipo de personajes, algunos m√°s relevantes que otros. Es curioso el aire de grandeza que le han querido dar a la ciudad con tantas estatuas. Paseando no dejas de ver en ning√ļn momento figuras de bronce que se alzan bordeando el rio Vardar.

Nos quedamos con las ganas de visitar este país en verano y con más tiempo porque la verdad que a medida que lo vas recorriendo vas viendo la cantidad de bosques y sobretodo lo poco explotado turísticamente que esta, permite recorrerlo sin tener que sufrir las masificaciones de hordas de turistas recorriendo sus calles y su naturaleza.

Pero bueno, no nos podemos detener nuestro objetivo a√ļn nos queda lejos. A medida que vamos avanzando, vamos teniendo la sensaci√≥n de que nuestro hogar est√° cada vez m√°s lejos. Vamos acerc√°ndonos al punto de no retorno.

El punto de no retorno es ese punto en el que sabes que ya no hay vuelta atrás, ese punto donde la asistencia para la moto en el caso de que hubiese alguna avería se va complicaría y nos obligaría a buscarnos la vida y donde todo está en nuestra capacidad de solventar los problemas que se nos presenten. Ese punto donde esperas que no te pase nada y te veas obligado a ser asistido en uno de esos hospitales que da miedo que te acerquen una gasa para curarte cualquier quemadura de asfalto.

Macedonia como aquel que dice la cruzamos en un suspiro y Bulgaria nos da la bienvenida con las carreteras llenas de nieve y una densa niebla que no te permite ver a m√°s de 5m. Por suerte en la frontera nos encontramos un agente aduanero ‚Äúmu salao‚ÄĚ que lo √ļnico que pregunta es de donde somos y a donde vamos y nos explica que √©l tambi√©n es motero y viaja cuando puede. Todo esto con nuestro Spaninglish y su Bulgaringlish!¬†

Rubén Surià en moto en Macedonia

Conseguimos llegar a Sofía como buenamente podemos, las carreteras nos lo ponen complicado. La gasolina se consume y los accesos a las gasolineras no es que estén muy limpios. Realmente sí que están limpios pero para coches, que pueden acceder sin problemas, pero meter la moto por las roderas que hacen los coches en la nieve no es cosa fácil… la gente nos mira con cara de:

‚Äúque hacen estos dos tarados en moto en esta √©poca‚ÄĚ

Evidentemente, llevamos días sin cruzarnos con ninguna moto y es que el clima no invita a rodar, pero para eso estamos nosotros, para ser la excepción que confirma la regla.

 

En Sof√≠a nos llevamos una grata sorpresa, y es que una pareja de moteros b√ļlgaros que viven en el norte del pa√≠s, estaban siguiendo nuestra aventura a trav√©s de Instagram ya que ellos tienen la misma moto que nosotros y tambi√©n hacen rutas y les gusta salir a rodar con los amigos. Sin pens√°rselo nos dicen que van a venir a vernos a Sof√≠a. Est√°n a 3h de camino y vienen el d√≠a que cae una tormenta monumental en la ciudad, alucinamos cuando los vimos.

Rubén Surià con dos moteros Bulgaros que les seguian por la redes Sociales y fueron a su encuentro.

No tenemos más que palabras de agradecimiento para estos dos cracks. Nos trajeron una bandera de Bulgaria, imanes para la nevera, nos llevaron a una de las sedes de su motoclub donde conocimos a parte de los socios y al presidente… SIN PALABRAS. 

Foto obligada con los moteros Bulgaros que fueron a su encuentro .

Club de moteros en Bulgaria anfitriones de Rubén Surià y su novia

Alucinamos con la hospitalidad de todos y cada uno de ellos, te abren las puertas de sus casas, no se lo piensas dos veces en coger el coche y hacer 3h de trayecto de ida y otras 3h de vuelta. Eso son las cosas que solo te regalan los viajes por carretera y m√°s a√ļn si los haces en moto.¬†

Gran nevada en Bulgaria durante el viaje de Rubén Surià y su novia

Permanecemos unos días instalados en la capital esperando que el tiempo amaine y nos permita avanzar con cierta seguridad. Mientras tanto aprovechamos para visitar la Basílica de Santa Sofía, la iglesia de Boyana, una de las maravillas de toda Bulgaria y patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y el Monasterio de Rila, para nosotros estos son los imprescindibles en Sofía. Seguramente hayan muchas más cosas para ver y visitar pero con este tiempo y que Mar vuelve a sufrir otra gastroenteritis, y esta de las fuertes, con fiebre e incluso con temblores, preferimos dejarlo así…

Basílica de Santa Sofia 

Catedral Alexander Nevski,En Sofia . Bulgaria

Monasterio de Rila

Monasterio de Rila,en Sofia

Monasterio de Rila

Nos vemos obligados a modificar nuestra ruta por Bulgaria y tenemos que dejar nuestra ascensi√≥n hacia el norte del pa√≠s y decidimos bajar al sur e ir encarando nuestro cruce a Turqu√≠a. El pron√≥stico del tiempo no es muy bueno, todo pintaba que ir√≠a a peor en los pr√≥ximos d√≠as. Tormentas de nieve m√°s intensas, temperaturas por debajo de los 0 grados, no nos la √≠bamos a jugar‚Ķ nos esperan d√≠as de moto, pueblos peque√Īos y parajes monta√Īosos blancos, pero a medida que avanzamos notamos que vamos bajando las cotas de las monta√Īas. La nieve desaparece, el frio no, pero la nieve s√≠ que es lo que m√°s nos incomoda.

Vemos una carretera recta que parece que no se acabe, y de repente camiones estacionados en los arcenes. Los conductores de los camiones fuera de las cabinas cocin√°ndo con fogones port√°tiles de gas hablando unos con otros, parecen que llevan d√≠as all√≠. Vemos que las matr√≠culas de los camiones se mezclan entre b√ļlgaras y turcas! La frontera con Turqu√≠a est√° cerca, poco nos queda para abandonar Europa y cruzar a Asia, otra fina l√≠nea a cruzar pero esta no te cambia de pa√≠s, esta te cambia de CONTINENTE.

Video de este capítulo:

Mucho más en mi próximo relato.

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Siguiente capítulo: Turquia

 


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