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mirador del Mount Dajti,

Viaje de Rub√≠ a Katmand√ļ. Capitulo 5

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Relato de Rubén Surià

Albania

Albania‚Ķ nada m√°s entrar en el pa√≠s, te das cuenta del guantazo que te da la realidad de una Europa casi olvidada. Como os avanz√°bamos en el capitulo anterior, da la sensaci√≥n de que aqu√≠ se haya ¬ęparado el tiempo¬Ľ.

Y es que Albania es el segundo país más pobre de Europa después de Moldavia, nada mas poner un pie en territorio albano ya te da todos los signos de que así es.

Llevamos casi un mes de viaje. Cuesta ser consciente del tiempo cuando casi no tienes fecha de regreso.

Con algo m√°s de 1.700 kil√≥metros recorridos, nuestra primera parada en este pa√≠s es el peque√Īo pueblo de Shkoder, situado al norte. Las carreteras no son malas, tampoco son las mejores del mundo pero hacen que el trayecto sea entretenido. Vas circulando por caminos serpenteantes cruzando peque√Īas aldeas en las que los lugare√Īos se quedan mir√°ndote. No tiene pinta de que por aqu√≠ haya mucho turismo.

No hay mucho que ver o visitar en nuestra primera parada, as√≠ que como en cada pa√≠s que entramos y que no aceptan euros, buscamos un cajero y sacamos dinero. El cambio de euros a Lek alban√©s no pod√≠a ser de otra forma qu√© a favor del euro, 1‚ā¨ = 122 Lek. Los precios de las habitaciones son econ√≥micos y comer en cualquier restaurante esta muy bien de precio.¬†

Tirana

Proseguimos, siguiente parada Tirana, la capital del país. Nos gusta aprovechar los ratos muertos para aprender cosas sobre el país que visitamos.

Albania ha sufrido much√≠simo y por muchos motivos, la guerra de los Balcanes y la segunda guerra mundial los machac√≥. Tambi√©n el haber sido gobernada durante 41 a√Īos, hasta 1985, por un dictador obcecado en el aislamiento pol√≠tico y econ√≥mico del propio pa√≠s respecto al resto del mundo tampoco ayud√≥ demasiado.

Su obsesi√≥n por un posible ataque nuclear por parte del gobierno americano, hizo que el dictador Enver Hoxha destinase la inmensa mayor√≠a de recursos del pueblo a construir bunkers antinucleares repartidos por todo el territorio. Es sencillo estar conduciendo y ver en las cercan√≠as de las carreteras unas peque√Īas c√ļpulas de hormig√≥n que no sobresalen m√°s de metro y medio de la tierra, son los cerca de 700.000 bunkers construidos por el personaje en¬†cuesti√≥n.

Mirador del Mount Dajti

Decidimos hacer una parada de un par de d√≠as en Tirana. El clima nos est√° apretando mucho, empezamos a ver los primeros copos de nieve y el frio cada d√≠a es m√°s intenso. Aprovechamos y visitamos los cuatro sitios tur√≠sticos de los que dispone la capital, entre ellos el mirador del Mount Dajti, al cual subimos con un telef√©rico hasta su parte mas alta y donde puedes comer en el restaurante que hay en la cumbre, ya¬†que est√°bamos all√≠, dimos un peque√Īo paseo entre la arboleda de la monta√Īa en la que se respira una tranquilidad muy agradable.¬†

mirador del Mount Dajti,

Como no pod√≠a ser de otra manera, el alto de esta monta√Īa tambi√©n esta plagada de bunkers antinucleares.

En tirana dispones de dos bunkers inmensos dignos de visitar. A día de hoy, usados como museos y recordatorio de lo que fue una época totalmente decadente para el país y sus habitantes. Os aseguramos que su visita no os dejará indiferentes.

Bunkart 1 y Bunkart 2

Nada mas entrar ya se te ponen los pelos de punta solo de imaginar para los que se estaban preparando, y que jam√°s ocurri√≥. Pasillos interminables que descienden niveles sin parar y con centenares de habitaciones a cu√°l de ella m√°s austera. Se denominan Bunkart 1 y Bunkart 2.¬†Nuestra recomendaci√≥n es que visit√©is en primer lugar el Bunkart 2, ya que es mas peque√Īo y de esta manera os preparareis para lo que ver√©is en el Bunkart 1.¬†

Pasillos y mas pasillos en el Bunkrt 1 de Albania

 

Reflexión

Nos vamos de tus tierras Albanesas con la cabeza llena de imágenes impactantes y apreciando haber nacido en un país que nos ha permitido tanto. Esa es una de las cosas que te da el viajar, aprendes a valorar lo que tienes y te das cuenta de que vives en ese 10% de la población mundial que tiene la grandísima suerte de simplemente poder elegir como querer vivir.

Seguimos avanzando, cruzamos un buen pu√Īado de pueblos, de aldeas. Nos siguen haciendo gracia cruzarnos con mercedes de los 80‚Äôs que van como locos, adelantando donde mejor les conviene aunque de frente venga otro veh√≠culo ya sea coche, cami√≥n o un carro tirado por caballos. A cada adelantamiento de estos Mar y yo nos echamos las manos a la cabeza y nos escuchamos el uno al otro a trav√©s de los intercomunicadores como decimos UUUYYYY!!! Nos re√≠mos y recordamos un programa de televisi√≥n donde hab√≠a una secci√≥n que se llamaba ‚ÄúAntonio frena‚ÄĚ, y donde reproduc√≠an situaciones como las que est√°bamos viendo y que nos hac√≠an gracia. Pero aqu√≠ se nos borraba la sonrisa de la cara cuando nos los encontr√°bamos nosotros de frente y tocaba hacer peripecias para no parecer dos mosquitos en el parabrisas de alguno de esos hierros de los 80‚Äôs.

Y de nuevo una nueva frontera otra fina línea que separa tierras que a día de hoy nos sigue sorprendiendo como cambia la gente de un lugar a otro aun siendo vecinos… Macedonia, ese país que para nosotros tiene nombre de postre, nos recibe con sus verdes campos y su magnífico lago Ohrid que hace frontera con Albania a la que miramos ya desde el retrovisor. 

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Siguiente capítulo 6: Macedonia y Bulgaria 

 


2moteros
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